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Lo que aprendí al estudiar diseño de interiores a distancia

Lo que aprendí al estudiar diseño de interiores a distancia

Una noche de invierno, mientras miraba mi salón beige aquí en Murcia, me di cuenta de que acumular cojines bonitos no estaba solucionando el caos visual de mi piso. Por mucho que intentara copiar lo que veía en redes, nada terminaba de encajar en este salón rectangular de alquiler que me traía de cabeza.

Antes de meternos en faena, un pequeño apunte de transparencia: este blog trabaja con enlaces de afiliada y gano una comisión cuando alguien se anima a comprar un curso. No te cuesta nada extra y yo solo hablo de lo que he probado personalmente en estas cuatro paredes beige. Mi intención con este diario es contarte cómo pasé de dar palos de ciego a entender un poco mejor mi propio hogar.

El detonante: de errores caros a la necesidad de aprender

Cansada de errores caros, como aquella alfombra que resultó ser minúscula y que parecía un sello de correos en mitad del salón, decidí que ya estaba bien de improvisar. Si quieres evitar que te pase lo mismo, ya conté en su día cómo elegir medidas alfombras salon tras mi gran error, pero en aquel momento de mediados de noviembre, sentía que necesitaba una base más sólida.

Me inscribí en un curso online porque, seamos sinceras, con mi trabajo de oficina no tengo tiempo (ni ganas) de ir a una academia presencial. Buscaba entender las reglas reales del espacio. Quería saber por qué, aunque comprara muebles bonitos, mi casa seguía pareciendo un puzle mal montado. Así que me lancé a por el MÁSTER en Diseño y Decoración de Ambientes y Espacios Interiores, esperando que me dieran la fórmula mágica de la estética.

Cinta métrica midiendo el suelo junto a un rodapié blanco en un piso

El choque con la realidad: el diseño es un 70% matemáticas

Tras el primer mes de estudio, me llevé mi primer gran choque de realidad: el diseño de interiores es, en su gran mayoría, matemáticas y ergonomía. Yo pensaba que me pasaría las tardes eligiendo paletas de colores —que también—, pero la realidad fue pasar de elegir cojines a medir zonas de paso con cinta métrica en mano.

Aprendí que hay medidas que no se pueden ignorar si quieres que una casa sea cómoda. Por ejemplo, descubrí que la anchura estándar de una puerta de paso en España es de 82.5 cm. Parece un dato aburrido hasta que intentas meter un aparador en un pasillo estrecho y te das cuenta de que apenas puedes pasar de lado. O cuando descubres que la normativa de habitabilidad suele marcar un mínimo de 2,50 metros de altura en las estancias principales, algo que en mi piso de alquiler se cumple por los pelos y que condiciona totalmente el tipo de lámparas que puedo colgar.

Hubo un momento de auténtica frustración: la tarde que intenté medir el pasillo que lleva a los dormitorios. Lo medí tres veces y las tres veces obtuve resultados distintos por culpa de los rodapiés irregulares que tiene este piso. Me sentí un poco tonta, la verdad, pero ahí entendí que las casas reales no son cajas perfectas como las de los ejercicios del curso.

Dibujar a escala para entender el agobio

A finales de enero llegué al módulo de los planos. Fue entonces cuando dibujé mi salón a escala 1:50 por primera vez. La escala no es más que la relación que hay entre el dibujo y la realidad; en este caso, 1 cm del papel representan 50 cm de mi salón.

Al verlo sobre el papel, vi exactamente por qué la distribución actual me hacía sentir agobiada. Tenía los muebles «apelotonados» en una zona mientras dejaba huecos muertos en otra. Fue como si me quitaran una venda de los ojos. Si te interesa el tema de los espacios complicados, ya hablé de mi experiencia buscando la mejor distribucion salon rectangular pequeño, pero aplicar lo que aprendía en el máster fue lo que me dio la seguridad para mover el sofá de sitio sin miedo.

Dibujo de plano a escala 1:50 sobre papel cuadriculado con escalímetro

Noches de estudio y el café frío

Recuerdo perfectamente una tarde lluviosa de marzo. Eran casi las once de la noche, el olor a café frío inundaba la mesa y solo se veía el brillo azul de la pantalla mientras intentaba encajar un sofá rinconera en un plano digital. Me dolían los ojos, pero estaba fascinada. Estaba aprendiendo a crear un punto focal —el lugar hacia donde se dirige la mirada al entrar en una habitación— que no fuera simplemente la televisión.

También me sumergí en el mundo de la iluminación. Hasta entonces, yo compraba bombillas sin mirar nada más que el precio. Gracias al estudio, entendí la importancia de la temperatura de color. Ahora sé que para que mi salón se sienta acogedor por las noches, necesito una luz cálida de 2700K. Es un cambio sutil, pero hace que el beige de las paredes parezca mucho menos «hospital» y mucho más «hogar».

Si no te ves con fuerzas para un máster completo pero quieres empezar a entender estas cosas, hay opciones más ligeras como el curso de Diseño de Interiores y Decoración del Hogar Profesional, que es genial para ir directa al grano sin volverte loca con los tecnicismos.

Pantalla de portátil con curso de diseño de interiores y café frío por la noche

La teoría contra el caos de un piso de alquiler

Lo que más me ha marcado de estudiar a distancia es darme cuenta de que la teoría académica a veces vive en un mundo ideal. Los libros te dicen dónde debe ir el enchufe perfecto, pero en mi alquiler de Murcia, los enchufes están donde el constructor decidió hace quince años y no puedo moverlos.

He aprendido que la decoración real requiere priorizar el caos funcional sobre la estética de revista. Mi salón nunca va a parecer un render de ordenador porque hay una cesta con las mantas del perro y un rincón donde dejo las llaves y el correo. Y eso está bien. El curso me enseñó a usar el círculo cromático de Itten para crear paletas equilibradas, pero mi vida real me enseñó que esa paleta tiene que convivir con el color de las puertas de madera que no puedo cambiar.

Para profundizar en cómo manejar estos límites, os recomiendo echar un ojo a por qué hice un curso de decoracion de interiores online, donde explico más sobre esa lucha entre lo que quieres y lo que el casero te deja hacer.

Rincón acogedor con iluminación cálida de 2700K y texturas suaves

Una nueva perspectiva para mi hogar

Mirando atrás, estos cinco meses de estudio han cambiado mi forma de ver cada rincón. Ya no entro a una tienda de muebles y compro lo primero que me parece «mono». Ahora pienso en la distribución (cómo se reparten los elementos en el espacio), en los textiles (las telas que aportan textura) y en si ese mueble va a entorpecer mi paso diario.

El conocimiento técnico me ha quitado el miedo. Ya no me siento paralizada por el beige. He aceptado que no busco la perfección, sino un hogar que funcione para mí. Si tú también sientes que tu piso te domina a ti y no al revés, quizás es el momento de dejar de comprar cojines y empezar a entender las reglas del juego. El MÁSTER en Diseño y Decoración ha sido mi mejor inversión este año, no porque ahora sea decoradora, sino porque ahora soy la dueña de mi espacio.

Al final, decorar es como aprender un idioma: una vez que conoces las reglas, puedes empezar a saltártelas con estilo para que tu casa hable de ti y no de un catálogo de muebles.

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